EL FENÓMENO MIGRATORIO NO SOLO SE PUEDE ENTENDER EN TÉRMINOS DE DERECHA E IZQUIERDA

El obrero clásico socialista y el votante “neoliberal” muestran que el análisis de la inmigración va más allá del espectro izquierda/derecha.

En los últimos meses hemos sido testigos en Europa de noticias sobre inmigración que afectan especialmente a España e Italia. En lo que se refiere a nuestro país, el gobierno de Sánchez ha sido objeto de fuertes críticas por parte del centro-derecha, que lo tildó de condescendiente con los ciudadanos que vienen aquí en situación irregular. Estos posicionamientos contrastan con la visión benévola hacia los inmigrantes por parte de la izquierda alternativa.

            Como podemos apreciar, el mayor nivel de igualitarismo (izquierda) lleva consigo la defensa de la reducción de las diferencias jurídicas entre españoles y extranjeros, y a la inversa sucede desde posiciones derechistas. Los neocomunistas de Unidos Podemos y los neoconservadores de Vox serían, en este caso, dos ejemplos de posiciones antitéticas en este y otros temas. En todo caso, el eje izquierda/derecha no es el único válido e incluso tiene algunos pequeños matices, como ahora veremos.

Así, si empleamos el espectro individualismo/colectivismo (primacía del individuo sobre el grupo/imposición del colectivo frente a la persona física), observamos como el mayor aprecio por la libertad o capacidad de elección individual -liberalismo o anarquismo, en su forma ideal- se traduce en la defensa de la existencia de un menor número de barreras a la integración de los migrantes externos. En contraposición, la preferencia del sentido comunitarista sobre el individualista trae como consecuencia, desde el punto de vista identitario, la restricción de derechos a los extranjeros. Así, en clave nacionalista, numerosos colectivistas ven a estos últimos como a unos intrusos que no encajan en su idea de nación.

Dentro de esta última categoría (individualismo/colectivismo) observamos ejemplos que nos pueden resultar sorprendentes: el no izquierdista y español Partido Libertario, fuertemente proinmigración desde una perspectiva ultraliberal: cualquier ser humano tiene los mismos derechos y deberes por el mero hecho de serlo, con independencia del lugar donde nazca -aquí la defensa de estos derechos está relacionada con el individualismo y el iusnaturalismo jurídico, mas no con el igualitarismo-. En contraposición, aparecen formaciones como las alemanas WASG (ya desaparecida) y la recientemente constituida Levantarse, fuertemente socialistas, pero favorables a las restricciones migratorias por su ideología germanista y proteccionista.

Al margen de estos dos ejes de análisis, en clave sociológica debemos tener en consideración que la mayor preocupación por cuestiones económicas (materialismo) tiene lugar, en mayor medida, en individuos que atraviesan mayores dificultades en ese terreno. De esta forma, apreciamos como buena parte del obrero clásico socialdemócrata rechaza a los inmigrantes, al verlos como una amenaza laboral. Un exponente de ello es el trasvase de voto en Francia del PS a los social-patriotas de Agrupación Nacional (antiguo Frente Nacional).

En contraposición, la mayor tenencia, por parte del ser humano, de necesidades. cubiertas en la escala de Maslow conlleva -no siempre- un mayor interés hacia asuntos no económicos (posmaterialismo). En términos migratorios, ello se expresa en una mayor comprensión hacia los foráneos. De este modo, no nos sorprende ver a un votante liberal de Ciudadanos con estudios superiores comprensivo con los inmigrantes (según Sigma Dos, los naranjas eran los preferidos por un 19,9% de universitarios en noviembre de 2015 y, también de acuerdo con dicha empresa encuestadora, más de un 40% de estos era contrario a políticas restrictivas en esa materia en julio de 2018).

Como podemos apreciar, el espectro izquierda/derecha sigue siendo el más indicado para analizar este asunto. Pero la compleja realidad política nos lleva a utilizar otros instrumentos de medición. Estos últimos nos permiten conocer uno de los grandes desafíos que tiene actualmente la socialdemocracia: conciliar a un votante clásico más materialista y colectivista, frente al más intelectual.

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