En el año 2002, el autor Silvain Timsit desarrolló 10 estrategias de manipulación mediática, que fueron falsamente atribuidas a Noam Chomsky. Podemos considerar que el PP tomó buena nota de ellas, porque creemos que hay razones para creer en las aplicaciones de estas estrategias en sus programas y estrategias de comunicación.

En el año 2002, el autor Silvain Timsit desarrolló 10 estrategias de manipulación mediática, que fueron falsamente atribuidas a Noam Chomsky.  Podemos considerar que el PP tomó buena nota de ellas, porque creemos que hay razones para creer en las aplicaciones de estas estrategias en sus programas y estrategias de comunicación.

1.- La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales respecto a los temas que les afectan.

En el caso del PP, la distracción utilizando el recurso del “spinning” en los media desviando la atención hacia otros problemas menos relevantes, ha sido algo fundamental en su estrategia a la hora de acometer polémicas aprobaciones de leyes y decretos, o para ocultar casos de corrupción.

2.- Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Ejemplo: Que gobierne el candidato con más votos. Con esta premisa, la gente reacciona como si esto fuese lo válido, y acaba creyendo que es la única solución. Aunque aquí, el PP y mucha gente se olvida de que en España se vota a los partidos y no a los candidatos.

3.- La estrategia de la gradualidad
Esta estrategia consiste en que para que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, casi a cuentagotas, por años consecutivos. De esa manera, es como las condiciones socioeconómicas neoliberales que nos afectan, como las privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo, salarios mínimos, fueron impuestas durante las décadas de los 80 y 90. Todos estos cambios hubiesen provocado una auténtica revolución si fuesen aplicados de una sola vez. En España, el PP estuvo al límite, aplicando recortes y reduciendo libertades, pero consiguieron aguantar la presión popular la cual se ha reducido considerablemente a día de hoy.

4.- La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Y segundo, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.

Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento. Ejemplo: Recortes, subidas de impuestos, o la dichosa corrupción, que cada vez se ve con mejores ojos.

5.- Dirigirse al electorado como criaturas de poca edad
Una estrategia muy utilizada también por Donald Trump, y es que la mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Y por qué? Pues porque si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad.

Y no hace falta más que ver estupideces que dicen los dirigentes del PP, como la que debe gobernar el partido más votado, dando a entender que eso es la democracia, o Rajoy, con la famosa frase de los vecinos que eligen al alcalde, o Esperanza Aguirre y su famoso “Yo destapé la trama Gürtel”.

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Manipulación de gráficos en un debate electoral por parte de Pablo Casado (PP)

6.- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir a ciertos comportamientos.

Apelar a la unidad de España para tocar emociones, ha sido la máxima del PP durante estos últimos años. O al famoso rescate épico también, que Rajoy “no” pidió.

7.- Mantener al electorado en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores.

Quizá tantas reformas educativas y las subvenciones a colegios privados y concertados tengan algo que ver. La sociedad cada vez es más ignorante y se parece más a un rebaño de ovejas que a una sociedad culta y formada. Desde luego, si juntamos esto con el punto 5, el cómputo resulta lamentable.

8.- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

Recordemos la frase que Francisco Camps, ex presidente de la Comunidad Valenciana, decía con orgullo: “La Comunidad Valenciana es el paradigma de la buena gestión económica y también política”. Creerse esta afirmación y mantenerse en ella en su momento, era como que te llamen ignorante a la cara y tomárselo como un halago.

9.- Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él y nadie más el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto-desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución.

¿Quién no recuerda aquella frase de Álvarez Cascos diciendo que “la vivienda está cara en España porque los españoles pueden pagarla”, o mejor aún, la frase de que “la culpa de la crisis es de los españoles por vivir por encima de sus posibilidades”? ¿Les suena verdad?

10.- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo.

Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos. ¿Venezuela? ¿Se acuerdan? Quizá ya no.

 

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