Henry Ford: “Mi vida y obra”

Nacido en 1863, Henry Ford, fue el fundador de la compañía automovilística Ford Motor Company. Parte de su vida está recogida en el texto Mi vida y obra datado del año 1922.

Nacido en 1863, Henry Ford, fue el fundador de la compañía automovilística Ford Motor Company. Parte de su vida está recogida en el texto Mi vida y obra datado del año 1922.

El tema principal del libro es el respeto por el trabajo y sobre todo respetar el trabajo de lo demás.

A través de las labores, del esfuerzo honesto, el hombre consigue la felicidad, es decir, las personas logran ser felices cuando crean.

Para ello, las tareas se deben realizar con inteligencia e interés. Interés para que no resulte duro. Inteligencia y ser racional para no tener miedo al futuro, sin miedo al fracaso. Los resultados siempre llegan si se trabaja lo suficientemente duro.

Dentro de la autobiografía Henry Ford. Mi vida y obra podemos encontrar los siguientes subtemas: la importancia de una buena política de ventas, la soberanía del consumidor, la trascendencia que tiene el largo plazo y los procesos de maduración (le llevó 12 años desarrollar el Ford T), su definición del dinero, los salarios de los trabajadores, el interés por el ahorro frente a la deuda, cubrir costes…

Haciendo hincapié en el concepto del dinero, contempla el dinero como un acto social de intercambio entre dos personas, pero nunca lo llega a identificar con la riqueza. Es dinero, no vale nada porque por si mismo no puede hacer nada. La utilidad del dinero viene cuando se usa como medio de intercambio.

También lo relaciona con las emociones negativas, como por ejemplo la codicia, el querer más y más. Advierte de la inseguridad de los negocios que se crean para hacer dinero frente a aquellos creados para dar un buen servicio.

En cuanto a la financiación es un firme defensor del ahorro frente a la deuda, mostrándose muy crítico con la idea de refinanciar cualquier tipo de negocio, debido a que una refinanciación simplemente consiste en volver a pagar a gestores mediocres para que vuelvan a hacer mal su trabajo.

La forma de dejar los problemas a un lado es simplemente comprar aquello que se necesita.

Asimismo, a nivel personal, he podido encontrar la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué es la vocación de servicio?

Con sus palabras:

Decidí tajantemente que nunca me incorporaría a una empresa en la que las finanzas fueran más importantes que el trabajo… Y también que, si no había manera de emprender el tipo de negocio que yo creía que podía gestionarse en interés del público, entonces simplemente no emprendería en absoluto. Pues mi propia breve experiencia, junto con lo que veía sucediendo a mi alrededor, era suficiente prueba de que no merecía la pena dedicarle tiempo a pensar en lo negocios como un mero juego de hacer dinero, y de que decididamente ese no era el sitio para un hombre que quisiera lograr algo. Además, no me parecía el modo de hacer dinero. Creo que a día de hoy tengo demostrado cuál es el modo. Pues el único fundamento de un negocio real es el servicio.

Un fabricante no ha terminado con su cliente cuando se completa una venta. En ese momento solo ha comenzado con su cliente. En el caso del automóvil, la venta de la máquina es solo algo parecido a una presentación. Si la máquina no da servicio, entonces hubiera sido mejor para el fabricante no haberse presentado, ya que tendrá la peor de las publicidades: un cliente insatisfecho. En los primeros tiempos del automóvil había algo más que la tendencia a considerar la venta de una máquina como el verdadero logro, y que a partir de entonces ya no importara lo que pasara con el comprador. Esa es la actitud miope del vendedor a comisión. Si se paga a un vendedor solo por lo que vende, no es de esperar que vaya a esforzarse mucho con un cliente de quien no va a obtener ninguna comisión adicional. Y es justo este punto el que más tarde convertimos en el mayor argumento de venta para el Ford. El precio y la calidad del coche habrían conseguido sin duda un mercado, y un gran mercado. Nosotros fuimos más allá de eso. Un hombre que compraba uno de nuestros coches tenía derecho, en mi opinión, al uso continuado de ese coche, y por tanto, sí tenía una avería de cualquier tipo, era nuestro deber ocuparnos de que su máquina estuviera de nuevo en funcionamiento lo más rápidamente posible. La temprana prestación de servicio fue un factor clave del éxito del coche Ford…

(Pág. 33-34 de Henry Ford. Mi vida y obra.)

¿Te ha gustado? Compártelo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *